Plaza Alta - Badajoz
domingo, 31 de mayo de 2015
sábado, 23 de mayo de 2015
Corchuela
Uno de estos lugares de los que quedan pocos. Uno de esos bares toscos, castizos, puros, tradicionales. Uno de los pocos sitios que calificarlo como mítico se queda corto.
Cuántas promesas incumplidas, sueños por cumplir, cumpleaños celebrados, ferias calurosas de San Juan, comidas de empresa, partidos de fútbol, cañas de fin de carrera. Cuántas risas, cervezas, vinos, tapas de jamón, olores a bayetas, vasos arañados. Cuántas raciones de croquetas, carnes al ajillo, alitas de pollo, cigarros fumados, fritanga en ropa, fotos de grandes futbolistas en las paredes.
Cuántos innumerables momentos vividos en este bar, cuántas horas sobre esa barra, sobre esas mesas, sobre esos barriles. Cuántas palabras malsonantes le saldrían a Chicote si visitara su cocina... Cuántas!? Prefiero no saberlo nunca.
Pero en "La Corchuela", al igual que en"Tiffany's"... nada malo te puede pasar, verdad?
Cuántas promesas incumplidas, sueños por cumplir, cumpleaños celebrados, ferias calurosas de San Juan, comidas de empresa, partidos de fútbol, cañas de fin de carrera. Cuántas risas, cervezas, vinos, tapas de jamón, olores a bayetas, vasos arañados. Cuántas raciones de croquetas, carnes al ajillo, alitas de pollo, cigarros fumados, fritanga en ropa, fotos de grandes futbolistas en las paredes.
Cuántos innumerables momentos vividos en este bar, cuántas horas sobre esa barra, sobre esas mesas, sobre esos barriles. Cuántas palabras malsonantes le saldrían a Chicote si visitara su cocina... Cuántas!? Prefiero no saberlo nunca.
Pero en "La Corchuela", al igual que en"Tiffany's"... nada malo te puede pasar, verdad?
lunares
Cuando de repente, una antigua canción consigue provocarte una melancolía extraña cuando la escuchas. Pocas veces pasa.
Y es entonces cuando no hace falta nada más. Canciones especiales que se convierten en únicas.
lunares - malahe
miércoles, 20 de mayo de 2015
torres que esconden historias
Hay historias y etapas que nunca terminan. Otras en cambio sí. Aunque se mantengan guardadas, pero acaban.
¿Cuál es el motivo por el que anoche elegí fotografiar la Torre de Espantaperros desde esa calle? Porque durante diez años, ha sido el marco perfecto que guardaba nuestra historia. Esa torre, esas paredes, esos adoquines... son testigos de una década conviviendo, no viviendo, en esa calle, en esas luces, en ese mundo.
Echo de menos esa torre. Esa torre y todo lo que esconde. Desprende algo especial y único que cada persona captamos de forma diferente. A veces te susurra, a veces te observa, pero siempre te lanza un guiño, cómplice de momentos, de sentimientos, de vidas. Siempre en silencio, siempre impasible. Se mantiene.
Añoro esa época.
Curioso, pero unas de las cosas que más echo de menos de todo aquello son los temas de conversación. Antes podía amanecernos hablando de cosas irrelevantes, con el único fin de reírnos... y de solucionar el mundo, claro está. Ahora raramente nos amanece, y el tema "bodas & niños" adquiere una importancia mucho mayor de la que debería tener, o al menos, de la que desearía que tuviera.
Hace poco hablé de esto con alguien. A raíz de esta conversación y siguiendo con esa manía de lanzar teorías que dejan a Newton a la altura del betún, nació "La Teoría del Calostro".
Se supone que cualquier teoría debe estar basada en un examen y comprobación de los hechos, por lo que aún no puedo confirmarla en primera persona. A falta de ello y de un enunciado correcto y formal, puede resumirse y referirse a algo así: cuando en una conversación de varias personas, el tema principal durante más de una hora es el calostro, algo está cambiando alrededor, aunque te niegues a aceptarlo.
Ante esto, que conste (en acta, incluso) que no es ninguna queja, que acabo de ser de nuevo tía por partida doble y a mi me flipan los niños, pero nos estamos haciendo mayores a pasos de gigantes y no somos del todo conscientes de ello. O nos negamos a serlo, que también puede. Y hay temas que me aburren soberanamente, un ratito sí, dos horas... excesivo.
En fin, queda pendiente profundizar más en este tema y terminar de desarrollar la teoría por la que se me empieza a conocer más allá de las fronteras: "La Teoría de la Tara", que debido a su éxito, muy pronto aparecerá en todos los medios, en los libros de texto de nuestros hijos y en más de un graffiti callejero.
Sin más que añadir, y centrándome en lo que había venido yo hoy a hacer aquí, os dejo una foto que demuestra que tengo que aprender aún muchísimo de fotografía... y que nuestra ciudad es realmente hermosa.
¿Cuál es el motivo por el que anoche elegí fotografiar la Torre de Espantaperros desde esa calle? Porque durante diez años, ha sido el marco perfecto que guardaba nuestra historia. Esa torre, esas paredes, esos adoquines... son testigos de una década conviviendo, no viviendo, en esa calle, en esas luces, en ese mundo.
Echo de menos esa torre. Esa torre y todo lo que esconde. Desprende algo especial y único que cada persona captamos de forma diferente. A veces te susurra, a veces te observa, pero siempre te lanza un guiño, cómplice de momentos, de sentimientos, de vidas. Siempre en silencio, siempre impasible. Se mantiene.
Añoro esa época.
Curioso, pero unas de las cosas que más echo de menos de todo aquello son los temas de conversación. Antes podía amanecernos hablando de cosas irrelevantes, con el único fin de reírnos... y de solucionar el mundo, claro está. Ahora raramente nos amanece, y el tema "bodas & niños" adquiere una importancia mucho mayor de la que debería tener, o al menos, de la que desearía que tuviera.
Hace poco hablé de esto con alguien. A raíz de esta conversación y siguiendo con esa manía de lanzar teorías que dejan a Newton a la altura del betún, nació "La Teoría del Calostro".
Se supone que cualquier teoría debe estar basada en un examen y comprobación de los hechos, por lo que aún no puedo confirmarla en primera persona. A falta de ello y de un enunciado correcto y formal, puede resumirse y referirse a algo así: cuando en una conversación de varias personas, el tema principal durante más de una hora es el calostro, algo está cambiando alrededor, aunque te niegues a aceptarlo.
Ante esto, que conste (en acta, incluso) que no es ninguna queja, que acabo de ser de nuevo tía por partida doble y a mi me flipan los niños, pero nos estamos haciendo mayores a pasos de gigantes y no somos del todo conscientes de ello. O nos negamos a serlo, que también puede. Y hay temas que me aburren soberanamente, un ratito sí, dos horas... excesivo.
En fin, queda pendiente profundizar más en este tema y terminar de desarrollar la teoría por la que se me empieza a conocer más allá de las fronteras: "La Teoría de la Tara", que debido a su éxito, muy pronto aparecerá en todos los medios, en los libros de texto de nuestros hijos y en más de un graffiti callejero.
Sin más que añadir, y centrándome en lo que había venido yo hoy a hacer aquí, os dejo una foto que demuestra que tengo que aprender aún muchísimo de fotografía... y que nuestra ciudad es realmente hermosa.
Torre de Espantaperros desde Calle Sepúlveda. Badajoz.
domingo, 29 de marzo de 2015
Esta boca es mía
Es curioso la cantidad de preguntas raras que te pueden llegar a hacer en una entrevista de trabajo. Aunque mi experiencia entrevistil es escasa, por suerte, os aseguro que me ha tocado responder a más de una de esas preguntas catalogadas como... peculiares.
Nunca se me olvidará una de ellas. Fue un día caluroso de julio, quizas el motivo de los desmesurados y nada disimulados cercos sudoriles del entrevistador. El lugar también fue algo singular. Una habitación de hotel, con su cama, su minibar y una maleta a medio deshacer al ladico del asiento que estaba destinado a mi, no es lo más normal del mundo. Incluso dudo que aparezca como lugar propicio en los innumerables libros que aconsejan sobre cómo no cagarla en estos menesteres.
Pero bueno, dejando aparte la apariencia del entrevistador, nombre de la empresa a la que pertenecía semejante personaje y lugar de la entrevista, voy a centrarme en la curiosa pregunta que me hicieron después de llevar varios minutos en ese agradable escenario: ¿cuál es tu canción preferida de Sabina? En ese momento, convertida en una persona ojiplática, le respondí que era imposible decantarme por una sola canción del maestro. Haciendo un esfuerzo, creo que ahora mismo sí podría elegir esa canción que nunca me cansaré de escuchar, pero en aquella habitación de hotel, nada de dulce hotel, me sentí incapaz de hacerlo.
Mis pupilas se dilataron hasta límites insospechados cuando no contento con mi respuesta, el entrevistador se interesó entonces en saber cuál era mi disco preferido de Joaquín, matizando que quizás así me resultara más fácil elegir. "Física y química" fue mi respuesta, añadiendo que aunque desconocía si de verdad era mi favorito, sí era el disco que me había enganchado al flaco.
Y como pasa en la mayoría de las situaciones, la culpa de todo la tiene una canción, y en este caso, "Peor para el sol" la tuvo.
Con el tiempo me he dado cuenta de que mentí, creo que no es mi disco preferido de Sabina. "Yo, mi, me, contigo" sería el que elegiría entre tanta maravillosa poesía que tiene este hombre en forma de cd. Pero hoy quiero hacer una mención especial a este otro, injustamente relegado a un segundo plano en la carrera del flaco y que incluye auténticas obras de arte. Porque como ya he dicho en más ocasiones, a veces... las personas y las cosas que permanecen a la sombra de otras... son las mejores, las que merecen la pena conocer, escuchar, sentir, oír, vivir... y enamorarte de ellas.
Hoy, domingo de ramos, llevo media tarde enamorándome de cada letra de este disco.
Será que esta boca es mía, sin más.
Nunca se me olvidará una de ellas. Fue un día caluroso de julio, quizas el motivo de los desmesurados y nada disimulados cercos sudoriles del entrevistador. El lugar también fue algo singular. Una habitación de hotel, con su cama, su minibar y una maleta a medio deshacer al ladico del asiento que estaba destinado a mi, no es lo más normal del mundo. Incluso dudo que aparezca como lugar propicio en los innumerables libros que aconsejan sobre cómo no cagarla en estos menesteres.
Pero bueno, dejando aparte la apariencia del entrevistador, nombre de la empresa a la que pertenecía semejante personaje y lugar de la entrevista, voy a centrarme en la curiosa pregunta que me hicieron después de llevar varios minutos en ese agradable escenario: ¿cuál es tu canción preferida de Sabina? En ese momento, convertida en una persona ojiplática, le respondí que era imposible decantarme por una sola canción del maestro. Haciendo un esfuerzo, creo que ahora mismo sí podría elegir esa canción que nunca me cansaré de escuchar, pero en aquella habitación de hotel, nada de dulce hotel, me sentí incapaz de hacerlo.
Mis pupilas se dilataron hasta límites insospechados cuando no contento con mi respuesta, el entrevistador se interesó entonces en saber cuál era mi disco preferido de Joaquín, matizando que quizás así me resultara más fácil elegir. "Física y química" fue mi respuesta, añadiendo que aunque desconocía si de verdad era mi favorito, sí era el disco que me había enganchado al flaco.
Y como pasa en la mayoría de las situaciones, la culpa de todo la tiene una canción, y en este caso, "Peor para el sol" la tuvo.
Con el tiempo me he dado cuenta de que mentí, creo que no es mi disco preferido de Sabina. "Yo, mi, me, contigo" sería el que elegiría entre tanta maravillosa poesía que tiene este hombre en forma de cd. Pero hoy quiero hacer una mención especial a este otro, injustamente relegado a un segundo plano en la carrera del flaco y que incluye auténticas obras de arte. Porque como ya he dicho en más ocasiones, a veces... las personas y las cosas que permanecen a la sombra de otras... son las mejores, las que merecen la pena conocer, escuchar, sentir, oír, vivir... y enamorarte de ellas.
Hoy, domingo de ramos, llevo media tarde enamorándome de cada letra de este disco.
Será que esta boca es mía, sin más.
miércoles, 25 de marzo de 2015
Llevar 79 días sin fumar...
... o cómo intentar recuperar un blog más muerto que vivo.
Reconozco que he tenido que pedirle ayuda al calendario para saber con exactitud los días que llevo sin fumar. Algo que considero positivo, porque al principio creo que contaba hasta los minutos de abstinencia tabaquil que llevaba.
Con esta parrafada que se avecina, no pretendo dar consejo alguno de cómo dejar de fumar, ni la menor intención tengo de ello. Nunca me he considerado tan ejemplar como para aconsejar, y en este caso no voy a pensar diferente. Sólo quiero hablar de mi experiencia personal intentando no caer en tópicos de este estilo: "si yo he conseguido dejarlo todo el mundo puede", "el truco está en quererlo dejar", "hay que encontrar el momento perfecto para hacerlo"... A veeeeeeeer, vamos a tener una cosa clara desde el principio. Igual que cada persona es diferente y suele reaccionar de forma distinta hacia un problema, con el tabaco pasa lo mismo. Pienso que no hay dos fumadores iguales, por eso nunca he creído en las ayudas médicas o farmacológicas que te aseguran un éxito en tu intento de no fumar, pero supongo que habrá gente a la que sí les ha ayudado. Por eso hay que tener especial cautela a la hora de aconsejar sobre cómo dejar el tabaco, y por eso no lo voy a hacer en esta parrafez. Sólo voy a contar cómo he conseguido estar 79 días sin fumar y los motivos que me han echado un cable para tal menester. Que ayuda siempre hay, aunque sea indirecta.
El primer motivo que hizo que ese cigarro del 5 de enero fuera mi último cigarro, fue una bronquitis. Si bien tenía en mente dejarlo... hacía como la mayoría que piensa también hacerlo, alargar el día en el que estrujas ese último cigarro en el cenicero, y reconozco que esa bronquitis ayudó. Que una médico de urgencias, cuya simpatía no le acompañaba lo más mínimo en su guardia de aquella noche, te diga que no te puede mandar ninguna medicación más porque fumas y el problema es tuyo... ayuda, os lo aseguro. Quizás era el aviso que necesitaba, y el miedo viene bien a veces.
Sin saber por qué, desde ese momento supe que no iba a volver a fumar, que ya había llegado al límite. Y es que me daba asco a mi misma.
Lo peor de este motivo es que en cuanto te curas de la bronquitis... se te olvida. Y vuelven esas ganas de llevarte un cigarrillo a la boca. La ansiedad hace que no recuerdes las veces que has tenido que utilizar el inhalador. Lo único que quieres es fumar. Y ahí es cuando viene el segundo motivo: el miedo al fracaso.
Creo que mi vida puede resumirse en una suma de fracasos. Sin más. La mayoría de las cosas que me he propuesto en estos... "ventitantos" años que calzo, se han quedado en querer hacer para luego nada. Incluso el terminar la carrera se lo debo a este motivo, al no querer sumar un nuevo fracaso a mi lista, aunque de sobra sabía yo que no iba a trabajar de contable en mi vida. Pero este es otro tema del que no voy a hablar ahora. A mi me vino bien decir a los cuatro vientos que dejaba de fumar, tanto a familiares como a amigos. Así, cuando me entraban esas locas ganas de fumar, pensaba en ellos, y en el qué iban a pensar de mi si me volvían a ver echar un propósito en saco roto. Otro más... Y sí, aunque el motivo debía ser mi salud, mi bienestar y bla bla bla... a mi me ayudó más el "qué dirán de mi" y la decepción que podía provocar a mi alrededor. Y no me apetecía volver a pasar por eso, la verdad, así que el pánico a un nuevo fracaso me ha ayudado más de lo que podéis llegar a imaginar. Por primera vez, doy gracias por ser una especie de fracasada viviente ;-)
¿Más motivos para no haber caído en la tentación tabaquil? claro que los hay! El no asfixiarte cuando haces deporte, por ejemplo. Salir a correr y que no te duela el pecho ni te cueste respirar... es increíble, y todavía me parece mentira cada vez que lo compruebo. Recuperas las ganas de cuidarte, de llevar una vida sana, de comer ensaladas... Sí! de comer ensaladas! bueno... ensaladas y todo lo que se te ponga por delante, porque aunque ahora sí vaya a caer en el tópico más común, dejar de fumar aumenta de manera brutal tu apetito, y engordar... engordas. La cantidad de kilos ya depende de la fuerza de voluntad que tengas al pasar por las tabletas de chocolate del súper o al servirte la tortilla de patatas de tu madre, pero te pasarías todo el día comiendo, y si no lo haces es porque a partir de los treinta... ya cuesta perder esos kilos que coges, y no me apetece para nada que se me suba la cintura! porque eso es lo que nos pasa a las mujeres a estas edades, que engordas y la cintura se te sube por la espalda hasta rozar casi la nuca! no se... muy raro. Pero esto también es ya otro tema que no quiero tocar, sobre todo por pena! Ains... qué pena de "cuerpas", cómo cambian cuando dejas los veinte, por dios!
Otra cosa "maravillosa" que me pasó al poco tiempo de no fumar fue convertirme en Ferrero Rocher. Sí, era un auténtico bombón, y no por apetecible y sexy, nooooooooo... sino todo lo contrario! Porque una cosa es que te salga un grano, o dos, o tres, pero... toda la cara? en serio? es necesario?? En este caso sí acudí al médico, porque una cosa es coger unos cuantos kilos y otra muy diferente verte fea de cojones. Que una nunca ha sido un bellezón, hasta ahí llegamos, que seré la eterna "sí, es muy simpática esta chica", pero joooder... eso era pa'echarle de comer aparte. Que ya me veía volviendo a fumar por estética, leches! Si según Góngora, Quevedo era un hombre a una nariz pegado, durante un par de semanas yo fui una mujer a un grano pegada, y no exagero.
Pero bueno, con un antibiótico y un jabón especial, empezaron a desaparecer los susodichos y volví a recuperar mi cara, por lo que otro problema resuelto.
Y podría escribir mucho más! pero creo que ya os he mareado lo suficiente, no? Otro día daré las gracias a toda la gente que sigue a mi lado pese a los ramalazos de mala leche que me aparecen por doquier, o también podría investigar sobre el aumento en los beneficios que seguramente haya tenido "Chupa Chups" últimamente gracias a mi... En fin, que estos 79 días dan para una trilogía, eso os lo aseguro.
No me quiero despedir sin añadir algo. Ser exfumador significa que en cualquier momento puedes volver a caer. Para mi, una persona que fuma siempre será fumadora, hasta que muera, aunque en ese momento lleve treinta años sin hacerlo. La única forma de no fumar es no haberlo hecho nunca. Y quien diga lo contrario... miente.
Ahora sí me atrevo a dar un consejo. En esto sí. Si nunca has fumado... no lo hagas, y si eres tan sumamente imbécil de empezar a hacerlo, como fui yo en su día, piensa en esta frase: "Dejar de fumar es muy fácil! yo lo he dejado un millón de veces..." ;-)
sábado, 8 de noviembre de 2014
martes, 30 de septiembre de 2014
versiones
En el mundo del arte, a veces el discípulo superaba al maestro. En el de la música también ocurre lo mismo, y en contadas ocasiones, una cover o canción versionada supera a la original. Nunca he sido muy de versiones de canciones ni de remixes, pero juzguen ustedes mismos, esta versión de Carlos Cano me parece, simplemente… magistral.
habaneras de cádiz - malahe
lunes, 29 de septiembre de 2014
ahora que...
Ese momento, en el que no existen las prisas, en el que te atreviste a coger el tren de esa estación que todos visitamos alguna vez, la estación de las dudas. Ese momento en el que está tan lejos el olvido, que los sentidos sienten sin miedo, que está tan sola la soledad.
"Ahora que" puede que sea una de las mejores canciones de Sabina, si no la mejor. En sólo unos minutos, consigue llevarte a ese instante en el que el mundo te parece estar recién pintado, a ese instante único en el que sientes que te estás enamorando, sin estarlo todavía...
"Ahora que nos besamos tan despacio,
ahora que aprendo bailes de salón,
ahora que una pensión es un palacio,
donde nunca falta espacio
para más de un corazón…"
No hay prisas, sólo ganas de aprender y vivir cosas nuevas junto a esa persona. No importa el lugar, una simple pensión puede convertirse en el mejor escenario si la compañía es la perfecta.
"y, en la estación de las dudas,
muere un tren de cercanías…"
¿Cuántos trenes de cercanía habrán muerto en esa estación por no atrevernos a cogerlos? Ahora da igual, ya estás montado en uno. Te arriesgaste, dijiste lo que pensabas sin pensar lo que decías, y en vez de un bofetón… te dieron un beso. Los trenes de los cobardes seguirán muriendo, seguirán vacíos. Los de los valientes no.
"Ahora que nos quedamos en la cama,
lunes, martes y fiestas de guardar,
ahora que no me acuerdo del pijama,
ni recorto el crucigrama,
ni me mato si te vas.
Ahora que tengo un alma
que no tenía.
Ahora que suenan palmas
por alegrías.
Ahora que nada es sagrado
ni, sobre mojado,
llueve todavía.
Ahora que hacemos olas
por incordiar.
Ahora que está tan sola
la soledad.
Ahora que todos los cuentos,
parecen el cuento
de nunca empezar."
Esos principios en los que todo es perfecto, en los que aún no ha llovido ni siquiera una vez y no hay lugar para esas situaciones que te han contado o que has vivido otras veces en las que ese todo se estropea. Piensas que esta vez es diferente, que lo que tienes es diferente, y que esos cuentos nunca van a empezar, que no te van a afectar. Sólo te importa esa persona que ha hecho que descubras tu propia alma, esa alma que desconocías que tenías, esa alma capaz de sentir y hacer sentir, y te da igual el tiempo, el día en el que estás y lo que haces, y no te preocupas si estás solo, porque sabes que es temporal, sabes que volverá.
Tranquilidad, serenidad, estabilidad… felicidad.
"Ahora que ponnos otra y qué se debe,
ahora que el mundo está recién pintado,
ahora que las tormentas son tan breves
y los duelos no se atreven
a dolernos demasiado…
Ahora que está tan lejos el olvido,
ahora que me perfumo cada día,
ahora que, sin saber, hemos sabido
querernos, como es debido,
sin querernos todavía…"
Quizás las mejores estrofas de la canción y que resumen todo lo que intenta expresar. Ese ahora en el que el mundo está recién pintado, en el que todo nos parece perfecto. Ese ahora en el que empezamos a querernos... pero no lo suficiente para que nos duelan los duelos, las aún breves tormentas, la rutina, los días, la vida… Ponnos otra pero sin prisas, bebamos despacio, tenemos tiempo, el olvido no existe, el olvido no importa. Lo que importa es este ahora, este ahora en el que te sientes más vivo de lo que estás, más vivo de lo que nunca has estado. Este ahora en el que nada es urgente, en el que todo es presente y hay pan para hoy.
"Ahora que los sentidos
sienten sin miedo."
¿Quién no ha tenido nunca miedo a sentir? ¿Por qué, simplemente, no nos dejamos llevar? ¿Miedo a enamorarse o miedo a que todo se joda? Aparta ese miedo y vive. Sólo eso… vive. Sin temor a nada, sin prejuicios, sin pensar en nada, sin pensar en qué pasará. Vive hoy, siente hoy, aunque mueras mañana.
"Ahora…
que sueño de noche,
que duermo de día."
Soñar mientras estás con alguien, sentir que duermes durante el día, en tu rutina, en tu trabajo, en tu otra vida. Preciosa frase... preciosa canción, qué decir más.
Cuando digo que Sabina me ha cambiado la vida es por canciones como estas. Tan asombrosamente maravillosas, únicas, extraordinarias. Canciones perfectas de discos perfectos. Simplemente.
Sólo os pido unos minutos para que la escuchéis. Tenéis toda una vida para entenderla, para sentirla, para hacerla vuestra. Tenéis toda una vida para vivir y hacer que cobre vida. Tenéis toda una vida para amar. Tenéis toda una vida para conseguir ese ahora...
Gracias, Joaquín.
"Ahora que" puede que sea una de las mejores canciones de Sabina, si no la mejor. En sólo unos minutos, consigue llevarte a ese instante en el que el mundo te parece estar recién pintado, a ese instante único en el que sientes que te estás enamorando, sin estarlo todavía...
"Ahora que nos besamos tan despacio,
ahora que aprendo bailes de salón,
ahora que una pensión es un palacio,
donde nunca falta espacio
para más de un corazón…"
No hay prisas, sólo ganas de aprender y vivir cosas nuevas junto a esa persona. No importa el lugar, una simple pensión puede convertirse en el mejor escenario si la compañía es la perfecta.
"y, en la estación de las dudas,
muere un tren de cercanías…"
¿Cuántos trenes de cercanía habrán muerto en esa estación por no atrevernos a cogerlos? Ahora da igual, ya estás montado en uno. Te arriesgaste, dijiste lo que pensabas sin pensar lo que decías, y en vez de un bofetón… te dieron un beso. Los trenes de los cobardes seguirán muriendo, seguirán vacíos. Los de los valientes no.
"Ahora que nos quedamos en la cama,
lunes, martes y fiestas de guardar,
ahora que no me acuerdo del pijama,
ni recorto el crucigrama,
ni me mato si te vas.
Ahora que tengo un alma
que no tenía.
Ahora que suenan palmas
por alegrías.
Ahora que nada es sagrado
ni, sobre mojado,
llueve todavía.
Ahora que hacemos olas
por incordiar.
Ahora que está tan sola
la soledad.
Ahora que todos los cuentos,
parecen el cuento
de nunca empezar."
Esos principios en los que todo es perfecto, en los que aún no ha llovido ni siquiera una vez y no hay lugar para esas situaciones que te han contado o que has vivido otras veces en las que ese todo se estropea. Piensas que esta vez es diferente, que lo que tienes es diferente, y que esos cuentos nunca van a empezar, que no te van a afectar. Sólo te importa esa persona que ha hecho que descubras tu propia alma, esa alma que desconocías que tenías, esa alma capaz de sentir y hacer sentir, y te da igual el tiempo, el día en el que estás y lo que haces, y no te preocupas si estás solo, porque sabes que es temporal, sabes que volverá.
Tranquilidad, serenidad, estabilidad… felicidad.
"Ahora que ponnos otra y qué se debe,
ahora que el mundo está recién pintado,
ahora que las tormentas son tan breves
y los duelos no se atreven
a dolernos demasiado…
Ahora que está tan lejos el olvido,
ahora que me perfumo cada día,
ahora que, sin saber, hemos sabido
querernos, como es debido,
sin querernos todavía…"
Quizás las mejores estrofas de la canción y que resumen todo lo que intenta expresar. Ese ahora en el que el mundo está recién pintado, en el que todo nos parece perfecto. Ese ahora en el que empezamos a querernos... pero no lo suficiente para que nos duelan los duelos, las aún breves tormentas, la rutina, los días, la vida… Ponnos otra pero sin prisas, bebamos despacio, tenemos tiempo, el olvido no existe, el olvido no importa. Lo que importa es este ahora, este ahora en el que te sientes más vivo de lo que estás, más vivo de lo que nunca has estado. Este ahora en el que nada es urgente, en el que todo es presente y hay pan para hoy.
"Ahora que los sentidos
sienten sin miedo."
¿Quién no ha tenido nunca miedo a sentir? ¿Por qué, simplemente, no nos dejamos llevar? ¿Miedo a enamorarse o miedo a que todo se joda? Aparta ese miedo y vive. Sólo eso… vive. Sin temor a nada, sin prejuicios, sin pensar en nada, sin pensar en qué pasará. Vive hoy, siente hoy, aunque mueras mañana.
"Ahora…
que sueño de noche,
que duermo de día."
Soñar mientras estás con alguien, sentir que duermes durante el día, en tu rutina, en tu trabajo, en tu otra vida. Preciosa frase... preciosa canción, qué decir más.
Cuando digo que Sabina me ha cambiado la vida es por canciones como estas. Tan asombrosamente maravillosas, únicas, extraordinarias. Canciones perfectas de discos perfectos. Simplemente.
Sólo os pido unos minutos para que la escuchéis. Tenéis toda una vida para entenderla, para sentirla, para hacerla vuestra. Tenéis toda una vida para vivir y hacer que cobre vida. Tenéis toda una vida para amar. Tenéis toda una vida para conseguir ese ahora...
Gracias, Joaquín.
ahora que - joaquín sabina (19 días y 500 noches)
lunes, 8 de septiembre de 2014
con casio y a lo loco
No tengo Runtastic de ese, ni Endomondo, ni endometrio… (bueno, endometrio creo que sí tengo). Salgo a correr con un simple Casio. El de toda la vida. Aquel que en su día era moderno porque tenía cronómetro (y qué decir del que tenía calculadora, por favor! qué maravilla!). No tengo ni idea de los kilómetros que hago ni de la velocidad a la que voy, que no creo yo que sea excesiva. Tampoco hay necesidad de convertirse en Usain Bolt de un plumazo. Sólo se que después de llevar más de diez años sin hacer deporte, que se dice pronto, es un gustazo volver a sentir la cosilla esta tan gratificante que te da, si no cuentas las pérdidas de pulmones que sufro, que es raro el día que no llego a casa con uno de ellos en la mano. El caso es que engancha, y eso es así, lo diga yo, una mindungui oxidá, o un profesional. Y que la horita esa de desconexión del mundo sienta genial.
Empecé a correr hace un par de meses, cuando me di cuenta que mi vida era demasiado sedentaria y que mis posaderas tenían la misma blandez que la barriga de Homer. Así que tenía que hacer algo, y ya que no tengo un sótano con canastas, como Jordan, y que a los gimnasios la gente va más arreglada que a una boda y que me da pereza ver tanto escote masculino tonificándose, decidí lo más simple, pillarme unas zapatillinas decentes, unas mallas (muy a mi pesar, que las odio) y hala… a correr un poco. El primer día flato cuando todavía se veía el portal de mi casa. El segundo agujetas. El tercero pérdida de pulmón y de gemelos (perdón, de "gemeliers", que ahora está muy de moda ese grupo "musical"), y ya a partir del cuarto… pues como que le vas cogiendo gustillo a la cosa, fíjate. Ya no sólo por el beneficio físico que te aporta, que es tremendo, sino por el psíquico. Estar ese tiempo al margen de tu vida, de tus problemas, de tu móvil y obligaciones… es indescriptible. Tú, tu iPod, la calle y poco más.
Esa era otra. ¿Qué música te pones para correr? Me recomendaron música actual, electrónica, sesiones creadas especialmente para running… Pues nada, igual que me acostumbré en su día a estudiar algunas asignaturas con flamenco (ni os imaginais lo que me ayudaron Paco de Lucía y Camarón con las matemáticas financieras), en el iPod me llevo mi flamenquito, que tanto me anima y que tan a gusto se escucha. No hace falta nada especial, y no hay ninguuuuuuna necesidad de ponerse a Enrique Iglesias taladrándote el oído con que quiere bailar contigo. A ver, chaval… baila con tu madre, que es filipina y tiene mucha clase, pero a mi ya me tienes muy cansá.
En resumen, que nunca llegaré a ser una profesional, ni lo pretendo, ni creo que llegue a correr una media maratón. Corro sólo cuando el cansancio rutinario me lo permite. Tampoco creo que algún día puedas darme ánimos en tiempo real en una sesión de runtastic, ni creo que consiga dejar de fumar del todo (ojalá), ni llevaré unas zapatillas de más de cincuenta euros, ni pulsómetro, ni sesiones musicales específicas. Pero que mola el salir a correr… sí, eso sí te lo digo, y que cada vez hacen menos daño los anuncios de Decathlon… también te lo digo.
Así que vamos allá, objetivo culo duro, por favor! Corramos un rato, duchémonos (que hay gente que no se termina de acostumbrar a eso de la higiene) y vayámonos de cañas a reírnos! Maravilloso todo ;-)
Empecé a correr hace un par de meses, cuando me di cuenta que mi vida era demasiado sedentaria y que mis posaderas tenían la misma blandez que la barriga de Homer. Así que tenía que hacer algo, y ya que no tengo un sótano con canastas, como Jordan, y que a los gimnasios la gente va más arreglada que a una boda y que me da pereza ver tanto escote masculino tonificándose, decidí lo más simple, pillarme unas zapatillinas decentes, unas mallas (muy a mi pesar, que las odio) y hala… a correr un poco. El primer día flato cuando todavía se veía el portal de mi casa. El segundo agujetas. El tercero pérdida de pulmón y de gemelos (perdón, de "gemeliers", que ahora está muy de moda ese grupo "musical"), y ya a partir del cuarto… pues como que le vas cogiendo gustillo a la cosa, fíjate. Ya no sólo por el beneficio físico que te aporta, que es tremendo, sino por el psíquico. Estar ese tiempo al margen de tu vida, de tus problemas, de tu móvil y obligaciones… es indescriptible. Tú, tu iPod, la calle y poco más.
Esa era otra. ¿Qué música te pones para correr? Me recomendaron música actual, electrónica, sesiones creadas especialmente para running… Pues nada, igual que me acostumbré en su día a estudiar algunas asignaturas con flamenco (ni os imaginais lo que me ayudaron Paco de Lucía y Camarón con las matemáticas financieras), en el iPod me llevo mi flamenquito, que tanto me anima y que tan a gusto se escucha. No hace falta nada especial, y no hay ninguuuuuuna necesidad de ponerse a Enrique Iglesias taladrándote el oído con que quiere bailar contigo. A ver, chaval… baila con tu madre, que es filipina y tiene mucha clase, pero a mi ya me tienes muy cansá.
En resumen, que nunca llegaré a ser una profesional, ni lo pretendo, ni creo que llegue a correr una media maratón. Corro sólo cuando el cansancio rutinario me lo permite. Tampoco creo que algún día puedas darme ánimos en tiempo real en una sesión de runtastic, ni creo que consiga dejar de fumar del todo (ojalá), ni llevaré unas zapatillas de más de cincuenta euros, ni pulsómetro, ni sesiones musicales específicas. Pero que mola el salir a correr… sí, eso sí te lo digo, y que cada vez hacen menos daño los anuncios de Decathlon… también te lo digo.
Así que vamos allá, objetivo culo duro, por favor! Corramos un rato, duchémonos (que hay gente que no se termina de acostumbrar a eso de la higiene) y vayámonos de cañas a reírnos! Maravilloso todo ;-)
sábado, 6 de septiembre de 2014
steve bean - bohemian rhapsody cover
Una de las cosas más impresionantes que he escuchado y visto en mi vida…
cuando
Cuando aprieta la vida, cuando vuelve el miedo. Cuando revives recuerdos, cuando los días te golpean y las noches se alargan. Cuando no tienes tiempo de pensar en ti, en tu mundo, en tus sueños. Cuando no tienes a nadie que te sostenga la mirada, que te mire, que te escuche. Cuando piensas qué has hecho este tiempo, en tu rutina, en ti misma. Cuando te gustaría volver atrás, cuando añoras días pasados, cuando quieres recordar pero temes hacerlo. Cuando necesitas algo que no llega. Cuando temes que llegue algo que llegará. Cuando no tienes ganas de nada y las apariencias se apoderan de ti. Cuando te resulta más fácil sonreír que explicar por qué no lo haces. Cuando callas y permaneces ausente. Cuando te faltan las fuerzas.
Cuando pasa todo esto… sólo hay una cosa que permanece impasible con el tiempo y con los hechos. Cuando pasa todo esto… sólo nos queda la música.
Cuando pasa todo esto… sólo hay una cosa que permanece impasible con el tiempo y con los hechos. Cuando pasa todo esto… sólo nos queda la música.
bohemian rhapsody - queen
wembley (1986)
cuando era más joven
Mañana era nunca y nunca llegaba pasado mañana.
Cuando era más joven, la vida era dura, distinta y feliz.
Muy feliz.
Cuando era más joven, la vida era dura, distinta y feliz.
Muy feliz.
cuando era más joven - joaquín sabina
martes, 2 de septiembre de 2014
el muerto vivo
el muerto vivo - peret con marina "la canillas"
(Se que no soy la única persona que piensa que Peret no ha muerto y que se está tomando unas cañas)
tan joven y tan viejo - versión
antonio garcía de diego - tan joven y tan viejo (joaquín sabina)
A veces, las personas que te rodean y que permanecen en un segundo plano…
pueden convertirte incluso en alguien más grande de lo que ya eres.
las etiquetas
Prefiero llamarlos "ventidoce", pero en poco más de un mes cumplo 32 años, y aunque mi edad empieza a ser considerable como para preocuparme por idioteces y, aparte, creo que estoy en ese momento de la vida en que me dan mucha pereza las tonterías, hay cosas que me tocan los cojones, hablando claro, y que me cansan. Me cansan mucho.
No soy un personaje famoso de esos que venden su vida privada en la tele, es más… me considero bastante simple, por lo que no entiendo por qué narices hay gente a la que le importa tanto mi vida personal. Si no me conoces… ¿qué más te da a ti con quién me acuesto o con quién no me acuesto?
Hace un par de semanas, a un ser al que apenas conozco y al que nunca he tenido intención de conocer más, le pareció oportuno catalogarme, así… sin más, sólo por mi manera de vestir y mi apariencia física.
No voy a entrar en más detalles porque cada vez que recuerdo a semejante personaje y a la situación surrealista que me hizo vivir, me rechinan hasta los dientes. Y no tengo necesidad. Pero fue la gota que colmó el vaso. Un vaso que se está llenando poco a poco desde hace años, cuando yo nunca he pedido que me den de beber, y estoy cansada. Muuuuuuy cansada de todo ya.
Las etiquetas. Aquí parece que todos tenemos que seguir el mismo estilo de vestir, que tengo que usar falda, escote, tacones, llevar el pelo largo y maquillarme los ojos cada sábado por el hecho de ser mujer. Y que vestir con vaqueros, converse, camisetas y llevar el pelo corto conlleva una etiqueta colgada en la nuca donde vienen mis instrucciones de uso y disfrute, y que puede ser utilizada a modo de insulto cada vez que al personal le de la gana. Sin conocerme de nada. Pero como mi apariencia física es tal… tengo que ser de tal manera.
Homosexual, bisexual, hetero… ¿qué más te da a ti mi tendencia sexual si aunque fueras la última persona de este mundo no me iba a acostar contigo? ¿por qué se le da tanta importancia a esto? a mi me resulta tan absurdo todo…
Bob Marley decía que las guerras seguirán mientras el color de la piel siga siendo más importante que la de los ojos. Adaptándola a este tema, ojalá que la gente se fijara más en el color de los ojos de cada persona en vez de en su forma de vestir o actuar. Si al final lo que importa es cómo eres, no la fachada de fuera.
En fin, semejante parrafada para nada, seguiré aguantando la etiqueta de turno, unas veces me toca una y otras veces otras, unas veces me reiré y otras veces me sentará mal. Pero tengo claro algo, y es que no voy a cambiar porque la gente quiera que cambie, o para evitar que se me catalogue de una manera o de otra. Me acuerdo de pequeña, que me llamaban "marimacho" porque jugaba al baloncesto. Lo pienso ahora y me río, pero en aquel momento llegué a acomplejarme mucho. Ese tipo de insulto, o simplemente… el hacerte sentir diferente con esa edad… puede llegar a hacer mucho daño. Y sólo… ¿porque jugaba al baloncesto en vez de hacer gimnasia rítmica? ¿Estamos tontos o qué coño pasa?
Todo esto te ayuda a darte cuenta de muchas cosas, y en realidad me considero una persona muy afortunada. Estoy rodeada de gente que me mira a los ojos en vez de a mi ropa, y que le da exactamente igual si llevo tacones y vestido o unas converse y una sudadera. Y seguramente, lo que le pasa a las personas que se dedican a poner etiquetas y a inventarse tonterías, es que carecen de todo lo que por suerte… yo puedo disfrutar a mi lado. Gente maravillosa. Y esta gente es la que me hace ser como soy y no cambiar. Y no me cansaría de dar las gracias por ello.
Así que llámame como quieras, que yo mientras seguiré haciendo lo mismo que hasta ahora… reírme de la vida.
No soy un personaje famoso de esos que venden su vida privada en la tele, es más… me considero bastante simple, por lo que no entiendo por qué narices hay gente a la que le importa tanto mi vida personal. Si no me conoces… ¿qué más te da a ti con quién me acuesto o con quién no me acuesto?
Hace un par de semanas, a un ser al que apenas conozco y al que nunca he tenido intención de conocer más, le pareció oportuno catalogarme, así… sin más, sólo por mi manera de vestir y mi apariencia física.
No voy a entrar en más detalles porque cada vez que recuerdo a semejante personaje y a la situación surrealista que me hizo vivir, me rechinan hasta los dientes. Y no tengo necesidad. Pero fue la gota que colmó el vaso. Un vaso que se está llenando poco a poco desde hace años, cuando yo nunca he pedido que me den de beber, y estoy cansada. Muuuuuuy cansada de todo ya.
Las etiquetas. Aquí parece que todos tenemos que seguir el mismo estilo de vestir, que tengo que usar falda, escote, tacones, llevar el pelo largo y maquillarme los ojos cada sábado por el hecho de ser mujer. Y que vestir con vaqueros, converse, camisetas y llevar el pelo corto conlleva una etiqueta colgada en la nuca donde vienen mis instrucciones de uso y disfrute, y que puede ser utilizada a modo de insulto cada vez que al personal le de la gana. Sin conocerme de nada. Pero como mi apariencia física es tal… tengo que ser de tal manera.
Homosexual, bisexual, hetero… ¿qué más te da a ti mi tendencia sexual si aunque fueras la última persona de este mundo no me iba a acostar contigo? ¿por qué se le da tanta importancia a esto? a mi me resulta tan absurdo todo…
Bob Marley decía que las guerras seguirán mientras el color de la piel siga siendo más importante que la de los ojos. Adaptándola a este tema, ojalá que la gente se fijara más en el color de los ojos de cada persona en vez de en su forma de vestir o actuar. Si al final lo que importa es cómo eres, no la fachada de fuera.
En fin, semejante parrafada para nada, seguiré aguantando la etiqueta de turno, unas veces me toca una y otras veces otras, unas veces me reiré y otras veces me sentará mal. Pero tengo claro algo, y es que no voy a cambiar porque la gente quiera que cambie, o para evitar que se me catalogue de una manera o de otra. Me acuerdo de pequeña, que me llamaban "marimacho" porque jugaba al baloncesto. Lo pienso ahora y me río, pero en aquel momento llegué a acomplejarme mucho. Ese tipo de insulto, o simplemente… el hacerte sentir diferente con esa edad… puede llegar a hacer mucho daño. Y sólo… ¿porque jugaba al baloncesto en vez de hacer gimnasia rítmica? ¿Estamos tontos o qué coño pasa?
Todo esto te ayuda a darte cuenta de muchas cosas, y en realidad me considero una persona muy afortunada. Estoy rodeada de gente que me mira a los ojos en vez de a mi ropa, y que le da exactamente igual si llevo tacones y vestido o unas converse y una sudadera. Y seguramente, lo que le pasa a las personas que se dedican a poner etiquetas y a inventarse tonterías, es que carecen de todo lo que por suerte… yo puedo disfrutar a mi lado. Gente maravillosa. Y esta gente es la que me hace ser como soy y no cambiar. Y no me cansaría de dar las gracias por ello.
Así que llámame como quieras, que yo mientras seguiré haciendo lo mismo que hasta ahora… reírme de la vida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



