lunes, 24 de marzo de 2014

ese día

Ese día supe que nunca sería la misma persona que antes, y no me equivocaba, nunca lo he vuelto a ser. Ese día, de hace ya trece años, también pedí algo. Pedí que la gente de mi alrededor, las personas importantes en mi vida y que tan cerca habían estado de mi durante aquellos eternos tres meses, nunca pasaran por lo mismo que estaba pasando yo. En ningún momento pensé "por qué a mi", sólo me repetía una y otra vez… "por favor, a ellas no".
Años después no se ha cumplido. Estaba claro que igual que la vida se cebó conmigo aquel día, seguiría mostrando su lado más feo e injusto frente a la gente que no se lo merecía. Y así ha sido, y así sigue siendo. Y aún hoy soy incapaz de reaccionar ante esa situación, no se qué decir, qué hacer, cómo actuar… Imposible describir el dolor que me provoca escuchar de la boca de alguien que me importa el… "Geli, ahora te entiendo".
No quiero que me entendais, nunca he querido ni he pedido que lo hicierais. Yo estaba en un lado y vosotras en el otro. Y desde él me ayudasteis con cada gesto, sonrisa o palabra que me regalabais… a que cada día fuera todo un poco más fácil. Soy incapaz de explicar lo que siento cuando sois vosotras las que estais en ese lado y yo en el otro. A veces incluso deseo que esos lados se cambien, y ser yo la que pierdo a alguien y no vosotras las que sentís eso.

Es muy complicado hablar de todo esto, y por suerte… hasta hace tres años, cuando viví ese cambio de lado por primera vez y sufrí uno de los mayores golpes que he recibido y recibiré en mi vida, no había ni siquiera pensado en ello. Y es que cuando el dolor se une a la impotencia, se convierte en algo verdaderamente insoportable.

Curioso… lo bonita que me puede llegar a parecer la vida en la sonrisa de mi sobrina y lo fea y dura que puede llegar a ser en días como hoy. La pregunta es... si compensa, y hay momentos en los que lo dudo.




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